En los pueblos, rítmica, baile o nada

Reportaje |

En los pueblos están acostumbrados a no tener todos los servicios que les gustaría. Hace poco, llenaron las calles de Madrid los habitantes de «la España vaciada» para protestar por la falta de medios en el mundo rural.

Si tenemos en cuenta que estamos hablando de sitios en los que para ir a Urgencias tienen que desplazarse a otro municipio, no podemos esperar mucho de la oferta deportiva para las niñas.

Por lo general, cuando son pequeñas no hay problema. Rítmica, fútbol, baile, baloncesto… El problema viene cuando ellas cumplen 14 años. Si practicaban deportes de los considerados para chicas (rítmica o baile en la mayoría de los municipios) pueden seguir con sus entrenamientos. Sin embargo, si practicaban deporte en equipos mixtos ya no pueden continuar con su formación.

Dependiendo de la comunidad autónoma, hay una fecha límite de edad para que existan equipos mixtos. La mayoría está en los 14 años, pero esta puede variar. Por ejemplo, en Baleares pueden continuar siendo mixtos hasta los 16. En el mapa se puede ver la edad máxima de cada comunidad.

Mapa interactivo con las edades de los equipos mixtos de fútbol.

Los chicos no tienen problema y van a poder continuar su formación deportiva en su municipio. Pero las chicas no. En muy pocas ocasiones hay equipo de femenino en los municipios, y cuando lo hay son muy pocas las chicas apuntadas, lo que hace peligrar al final de cada temporada la continuidad de la sección femenina del club.

Ante esto, les quedan dos opciones: kilómetros o abandono. La gran mayoría optan por la segunda, sin embargo, hay unas pocas que prefieren seguir luchando por hacer lo que les gusta. Inician así una larga ruta de carreteras y clubes.

Con suerte, en el pueblo de al lado encontrarán un equipo en el que puedan entrenar una o dos temporadas hasta que, nuevamente por falta de chicas, se disuelva. Tras esto, buscarán el siguiente municipio. Así hasta que les sea imposible compatibilizar los entrenamientos con sus estudios y tengan que renunciar a practicar deporte.

Este es el caso de Irene García. Ella vive en El Vellón, un pueblo pequeño de la sierra norte de Madrid, a 43 kilómetros de la capital. En la temporada 2013 el club de fútbol de su pueblo ofertó un equipo femenino que rápidamente cubrió los puestos necesarios.

Durante una temporada, Irene pudo jugar al fútbol sin necesidad de coger el autobús. Ganaron un triangular e incluso quedaron terceras en la liga. Irene cuenta con orgullo que a pesar de que al principio comenzaron con mal pie ya que nunca habían entrenado juntas, evolucionaron mucho y muy rápido y fueron capaces de ganar 1-2 a equipos que les habían goleado por 7-0.

Sin embargo, al acabar la temporada, vio esta mejora cortada de golpe: el equipo no salía adelante. Sus opciones eran pocas. En los pueblos más cercanos habían desaparecido también los equipos femeninos. Tenía dos opciones: apuntarse al equipo de San Agustín de Guadalix, un pueblo al que tarda media hora en llegar en el autobús, o dejarlo.

Irene González junto a sus compañeras de equipo mostrando sus dorsales.
Imagen cedida por Irene García.

Le ofrecían otra salida. Si quería practicar deporte sin tener que irse lejos podía recurrir a las clases de danza. Le costó encontrar un equipo de fútbol, pero las ofertas de gimnasia rítmica o danza contemporánea para chicas se repetían en todos los pueblos. Finalmente, Irene desistió en su búsqueda de equipo y abandonó el deporte.

Por otro lado, además de para tener continuidad, las niñas se ven forzadas a la rítmica por los prejuicios que existen. El fútbol no es de niñas, la gimnasia rítmica sí. Las que se atreven a romper con el estereotipo se encuentran con comentarios en los partidos como marimacho o «agárrala por las tetas». Esto es lo que le pasó a una pequeña de 8 años en un partido alevín de Coruña.

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Además, muchas madres tienen miedo de que a sus hijas se les tache de masculinas o se les deforme el cuerpo y acaban forzándolas a la gimnasia rítmica, un deporte en el que, al igual que en todos los demás, el cuerpo sufre transformaciones. Muchas de ellas entran en este deporte siendo forzadas por sus familias y para ir a actividades extraescolares con sus amigas, lo cual hace que, pasados unos años, acaben abandonando esta práctica y, por ende, el deporte.

Si sumamos todos estos motivos, nos encontramos con la causa que hace que los polideportivos municipales se vacíen paulatinamente de chicas que a medida que cumplen años van desapareciendo de las instalaciones deportivas.

Sin embargo, en los últimos años esta tendencia se está invirtiendo en los pueblos siguiendo el ejemplo de las grandes ciudades. Poco a poco van naciendo nuevos clubes y se va ampliando la oferta de deportes para mujeres. Esta tendencia la vemos reflejada en la lucha de las deportistas por romper las barreras y por hacerse un hueco en el mundo mediático deportivo.

Récord de asistencia a un partido de fútbol femenino que, además, se retransmitió en abierto por GOL TV.

Esto hace que cada vez sean más las que se acercan a los gimnasios y polideportivos a inscribirse. Además, Irene podrá volver a jugar al fútbol en su pueblo el año que viene, que ya ha anunciado la creación de un equipo de fútbol femenino senior.

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