Natación sincronizada, más compleja de lo que parece

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Normalmente, estamos acostumbrados a que los deportes acuáticos no llamen la atención tanto como lo hacen, por ejemplo, el fútbol, el baloncesto, el ciclismo o el balonmano. Esta tendencia se aumenta, además, si el deporte acuático en cuestión es practicado por mujeres y, si se profundiza más, al no comprenderla del todo bien, la natación sincronizada es uno de los deportes con menor expectación.

En sus orígenes, por muy extraño que parezca hoy en día, la natación sincronizada, al igual que el resto de ejercicios de gimnasia o atletismo, surgieron como una modalidad exclusiva de los hombres. Sin embargo, con el paso del tiempo se fue tornando hasta convertirse en un deporte femenino. El primer registro que se tiene de competición en este deporte data de 1891 en Berlín. Sin embargo, no fue hasta 1907 cuando, en Nueva York, Anette Kellerman, popularizó este deporte que, en 1924, tuvo su primera competición en el continente americano, más concretamente en Montreal (Canadá)

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Sin embargo, dado el poco valor que se ha otorgado a lo largo de la historia al deporte femenino, la natación sincronizada comenzó a caer en el olvido. A día de hoy, si bien es cierto que está teniendo una mayor visibilidad, gran parte de la población obvia el enorme entrenamiento y disciplina que hay detrás de este deporte.

Es el caso, por ejemplo, del Club de natación sincronizada Calipso, uno de los equipos de natación sincronizada de la Comunidad de Madrid. Aquí, Cristina González, una de las entrenadoras del equipo, intenta inculcar la disciplina y el esfuerzo que lleva por bandera este deporte.

Con dos grupos separados por edad, las nadadoras deben, en primer lugar, al igual que en todos los deportes, realizar una serie de estiramientos. Se trata quizás de una de las partes fundamentales de este deporte, en el que se realizan movimientos de ballet debajo del agua, con el esfuerzo físico que supone ello, aún mayor que en la superficie.

Para aumentar más la dificultad, las deportistas deben aprender a memorizar las coreografías también en la superficie. Frente a un espejo, entrenan varias veces los movimientos del baile en cuestión, sumando la dificultad de que deben memorizar también los movimientos de las piernas debajo del agua y que representan con los brazos.

Las más de 20 posiciones corporales que se practican, dependiendo de las exigencias de la danza escogida, en este deporte, deben ser memorizadas por las nadadoras que, cuando llega la hora de entrenar bajo el agua, no dudan en repetir una y otra vez hasta conseguir sincronizarlos a la perfección.

Volviendo a Calipso, al tener dos grupos entrenando, mientras uno de ellos se encuentra practicando su coreografía en el agua, el otro practica sus movimientos fuera del agua y viceversa, sin dejar de entrenar ni un instante, ya sea en duos o en equipo.

Es por esto que, a pesar de su poca difusión y la idea general de que se trata de un deporte de chicas por incluir bailes, la natación sincronizada es uno de los deportes más completos, ya que mezcla posiciones de ballet, gimnasia artística y rítmica, el control del ritmo de cualquier disciplina de baile y la resistencia para aguantar en el agua de los deportistas que practican waterpolo.

Es cierto que poco a poco los chicos, que hace poco tiempo se mostraban reacios a practicar este deporte por considerarlo exclusivamente femenino, comienzan a abrir esa puerta y, en el caso de Calipso, ya cuentan con un niño entre sus filas, rompiendo así con la idea general de que es un deporte débil.

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