Opinión |
Prohibido tener hijos: esta es la abusiva condición que muchas deportistas que militan en clubes españoles han tenido que firmar para poder jugar. Si la incumplen, la institución podría dar por finalizado el contrato y éstas no recibirían ningún tipo de indemnización.
Las claúsulas anti-embarazo vulneran los derechos básicos de las mujeres deportistas. Mujeres que no quieren jugarse su derecho a la maternidad.
Al aplicarse esta práctica inconstitucional, un embarazo está considerado una falta de profesionalidad a la altura de dar positivo en los controles antidoping. ¿Cómo se puede comparar el hecho de querer ser madre con algo indisciplinario y antideportivo? Es absurdo.
En algunos clubes españoles, se ha situado durante años al mismo nivel quedarse embarazada o doparse, siendo la primera un derecho y la segunda un delito.
La vida profesional de las deportistas coincide con la etapa más habitual para ser madre, desde los 26 a los 36 años. Obligar a las mujeres a elegir entre una carrera profesional o una maternidad está prohibido por la Constitución.
Además, en los artículos 8 y 10 de la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de mujeres y hombres aparecen citadas las cláusulas anti-embarazo: «Constituye discriminación directa por razón de sexo todo trato desfavorable a las mujeres relacionado con el embarazo o la maternidad» y «Los actos y las cláusulas de los negocios jurídicos que constituyan o causen discriminación por razón de sexo se considerarán nulos y sin efecto».
Sin embargo, la discriminación en el deporte sobrepasa los límites de la legalidad. Estas cláusulas siguen existiendo en los clubes femeninos y siguen aplicándose.
Es muy difícil que una deportista reconozca la imposición de este tipo de condiciones y lo demuestre por miedo a perder una oportunidad laboral o porque quiere que el siguiente equipo la contrate. Muy pocas son las que se han atrevido a denunciarlas. La presión del sistema ha llevado a la mayoría al silencio.
Blanca Manchón fue una de las deportistas españolas que denunciaron la situación. Fue seis veces campeona del mundo de windsurf y en diciembre de 2016, la abandonaron todos sus patrocinadores porque se quedó embarazada.
Todas las mujeres tienen derecho a ser madres. Ser deportista no te quita ese derecho, y menos cuando las cláusulas anti-embarazo son ilegales. Estas cláusulas han sido, hasta el momento, una realidad callada y una coacción a la voluntad de las propias deportistas.