Opinión |
Vivimos tiempos convulsos en lo que a deporte femenino se refiere. Cierto es que los esfuerzos por hacerlo más visible son cada vez más importantes. Sin embargo, en pleno siglo XXI, se sigue cruzando líneas que jamás deberían de ser sobrepasadas.
Hablo basándome en uno de los últimos casos de insultos machistas a una árbitra en un partido de la Segunda División Catalana, entre el UE Valls y el Cambrils Unió. Tras oír el insulto, Marta Galego decidió parar el partido y comunicarle el altercado al delegado de campo del equipo titular. Este considero muy grave el insulto y decidió no reanudar el partido hasta que el autor del improperio abandonase la grada. Después de que el individuo fuese expulsado, el encuentro se reanudó.
Este es sólo uno de los muchos casos de faltas de respeto hacia las árbitras. Es cierto que nos hemos acostumbrado de alguna manera a gran cantidad de insultos hacia árbitros en el deporte masculino, sin embargo, insultos del tipo «vete a fregar», «la mujer a la cocina», etc. traspasan los límites.
Es inconcebible que en el siglo XXI se den situaciones de este tipo. Es cierto que en este tipo de partidos, de categorías regionales, son constantes las faltas de respeto por parte de los padres, sin embargo esto no sirve de excusa. Todos estos casos no hacen más que confirmar lo necesario que es una educación abiertamente feminista, que promulgue el respeto y la igualdad entre hombres y mujeres.
Este comportamiento puede devenir de lo extraño que puede resultar para mucha gente, principalmente hombres, ver a una mujer en una posición de liderazgo en el deporte, sobre todo en el fútbol, que históricamente se ha hecho ver que era un deporte de hombres. Algo erróneo se mire por donde se mire. En la actualidad, la presencia de entrenadoras y de árbitras es prácticamente inexistente, aunque se han hecho grandes avances en los últimos años.
Sin embargo, este comportamiento no se podrá corregir si no cambian las cosas de forma radical. Un claro ejemplo lo tenemos en los medios de comunicación. Por ejemplo, una de las noticias más destacadas en árbitras en fútbol fue la del primer trío arbitral formado íntegramente por mujeres, que arbitraron por primera vez en la historia un partido de tercera división. En ese caso, los medios, en vez de destacar este hito histórico, optaron por dar como titular los insultos recibidos. Es cierto que hay que dar a conocer estos comportamientos a la audiencia, y no solo darlos a conocer, sino denunciarlos y eliminarlos, tal como expone el programa Cero insultos en la grada, promulgado por la Federación Catalana de Fútbol. El hecho de que las noticias giraran entorno a los insultos recibidos, a la parte más sensacionalista, empañó de alguna manera la actuación de las árbitras y el hito que ese día lograron.
Creo personalmente que es más necesario poner el foco en sus logros, dando a ver que son un ejemplo a seguir para muchas mujeres que aspiren a lo mismo, sin dar más voz de la necesaria a quienes no la merecen. Es muy importante que los medios de comunicación destaquen los logros conseguidos por las mujeres principalmente.
Está claro que hay que denunciar todos los insultos machistas que se produzcan, y darles la visibilidad que merecen, pero, en muchas ocasiones, creo que es más importante destacar la labor de la mujer como ejemplo a seguir y fuente de inspiración. De esta manera se sobrepone la lucha de la mujer al machismo de algunos «energúmenos», a los que les dolerá más leer en un periódico que tres arbitras han hecho historia en vez de leer los insultos que han proferido. Además, mostrar estos hitos de la mujer ayudarán de alguna manera a educar a la población en esta materia, sin olvidar que aún hay mucho trabajo por hacer.