Opinión |
Escuchamos hablar del techo de cristal en todos los ámbitos. Las redes sociales denuncian casi a diario que cientos de mujeres no pueden acceder a altos cargos en empresas para los que están cualificadas por el simple hecho de ser mujeres. Que si los niños, que si la familia, que si el riesgo de embarazo. Excusas que a día de hoy ya no deberían tener cabida cuando hablamos de acceder a un puesto de trabajo.
Este techo de cristal se magnifica en el mundo del deporte. Hay muchas menos mujeres que puedan vivir del deporte, por tanto, muchas menos mujeres se plantean dejar su trabajo para dedicarse de manera profesional a ser futbolista o gimnasta. Condición que tiene que ver con la brecha salarial. Esto nos lleva a que, en el fútbol, uno de los deportes más avanzados en igualdad de género, los futbolistas de primera ganen de un sueldo mínimo de 155.000 euros mientras que ellas se tienen que conformar con 753,90, si tienen la suerte de cobrar.

Volviendo al techo de cristal, el mundo del deporte está controlado por hombres, presencia que aumenta en gran medida en los puestos de dirección. Durante muchos años, las mujeres tenían prohibido el acceso a recintos deportivos e incluso la práctica de deporte. Cuando consiguieron romper este primer techo de cristal, se encontraron con un campo de minas: brecha salarial, entrenadores que abusaban de ellas, escasa representación en instituciones y medios… En los puestos de dirección de las federaciones solo encontramos a 819 mujeres frente a los 7423 hombres que cubren estos cargos según un estudio según estadísticas del INE. Actualmente, solo hay tres federaciones dirigidas por mujeres: vela, petanca y salvamento y socorrismo. Sin embargo, su presencia aumenta a medida que los cargos van perdiendo importancia. Esto lo podemos unir con el hecho de que hace décadas, se consideraba que las mujeres no eran aptas para el deporte. El germen de este pensamiento sigue hoy presente en los encargados de elegir los cargos más importantes de las federaciones y consejos, que consideran que las mujeres no tienen capacidad suficiente para ocupar dichos puestos.
El fútbol, deporte rey en España, ha protagonizado algunos de los momentos más machistas y bochornosos que han tenido que vivir las mujeres que se enfrentan a este techo de cristal. Árbitras a las que se grita que se vayan a fregar, Enrique Cerezo, presidente del Atleti, diciendo que él no habla de dinero con una mujer… ¿Qué pasaría si esta gente viera que la Real Federación Española de Fútbol está dirigida por una mujer?
Por ello, desde las federaciones y los clubes se debería ser más rígidos con este tipo de actos y no dejar impunes estas acciones. El problema viene cuando son los propios clubes y las propias federaciones los que realizan estos actos. Valencia féminas y Valencia CF jugaban el mismo día en Bilbao. Mientras que los chicos viajaban en avión, ellas tuvieron que ir en autobús.
¿Quién debería poner fin a estos episodios machistas? Los aficionados insultan a las mujeres deportistas, los clubes favorecen esta desigualdad y las federaciones consideran que las mujeres no están cualificadas para dirigir y organizar este mundillo. En todos los eslabones del deporte nos encontramos con una barrera de cristal que las deportistas deben romper día a día. Es hora de que desde la prensa se les dé un empujón y facilite esta lucha, al fin y al cabo, somos el cuarto poder.
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Genial artículo y triste realidad.
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